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Democracia
(del griego dh<moV: pueblo, y
krátoV: fuerza, poder). Una de las formas de
poder; se caracteriza por proclamar oficialmente el principio de la
subordinación de la minoría a la mayoría y el reconocimiento de la
libertad y de la igualdad de derechos de los ciudadanos. En la ciencia
burguesa, al caracterizarse la democracia por lo común no se va más allá
de aducir esos rasgos formales al margen de las condiciones
económico-sociales de la vida de la sociedad y del estado real de las
cosas. Surge, como resultado, la idea de la denominada democracia «pura»,
compartida por oportunistas y reformistas. La realidad es, no obstante,
que toda democracia, como forma de organización política de la sociedad
«sirve, en última instancia, a la producción y está determinada, en último
término, por las relaciones de producción de la sociedad dada» (Lenin, t.
XXXII, pág. 60). Ello hace que sea necesario tener en cuenta el desarrollo
histórico de la democracia, su dependencia directa del cambio de las
formaciones económico-sociales, del carácter y dureza de la lucha de
clases. En las formaciones clasistas, la democracia aparece como forma de
la dictadura de la clase dominante; posee, en consecuencia, un carácter de
clase y de hecho existe sólo para los miembros de aquella clase. Así, en
la sociedad burguesa, la democracia constituye la forma del dominio de
clase de la burguesía. Durante cierto tiempo, la burguesía está interesada
en la democracia como instrumento de su dominio político. Elabora una
constitución, establece un parlamento y otras instituciones
representativas, introduce (bajo la presión de las masas) el derecho
general al voto y las libertades políticas formales. No obstante, las
posibilidades de utilizar todos estos derechos democráticos e
instituciones, se reducen por todos los medios para las amplias masas de
trabajadores; todo el aparato democrático de la república burguesa está
estructurado de modo que pueda paralizar la actividad política de las
masas y desplazar a los trabajadores de toda intervención en la vida
política. Por otra parte, nada hay que garantice la vigencia de los
derechos políticos formalmente proclamados, y las instituciones
representativas sirven sobre todo para encubrir los objetivos reales de la
política que la clase dominante lleva a cabo. Es un rasgo característico
de la democracia burguesa la existencia del parlamentarismo, o sea, la
[110] división del poder legislativo y del poder ejecutivo, con una
manifiesta tendencia a aumentar el papel de este último. En la época
imperialista, se produce en los estados burgueses un giro de la democracia
a la reacción política. La democracia socialista constituye la forma más
elevada de democracia, es la auténtica democracia para la mayoría del
pueblo, para las amplias masas trabajadoras. Su base económica radica en
la propiedad colectiva de los medios de producción. En la U.R.S.S., por
primera vez en la historia de la humanidad, se ha establecido el sufragio
efectivamente universal, directo e igual (con votación secreta), sin las
limitaciones de toda clase que existen en las constituciones incluso, de
los estados burgueses más «democráticos». Todos los ciudadanos de la
U.R.S.S., independientemente del sexo, de la nacionalidad y de la raza,
gozan de los mismos derechos en la vida política, económica y cultural del
país del socialismo, participan en condiciones de igualdad en la dirección
del Estado. La democracia socialista asegura con garantías materiales los
derechos de los ciudadanos en el orden legislativo. Así, en la sociedad
socialista, el derecho al trabajo no sólo se proclama, sino que, además,
se consolida mediante la ley y se asegura realmente gracias a que se ha
liquidado la explotación, se ha acabado con el paro forzoso, se han
abolido las crisis de producción, &c. En eso estriba la diferencia
radical entre el democratismo de la democracia socialista y el de la
burguesa. El ulterior desarrollo del democratismo socialista se halla
vinculado al surgimiento en la U.R.S.S. del Estado de todo el
pueblo. El programa del P.C.U.S. establece que en el período en que la
sociedad socialista se va convirtiendo en comunista, seguirá
desarrollándose en todos sentidos la democracia socialista, la cual, con
el tiempo, conducirá a la sustitución del Estado por la autogestión
social comunista.
Democracia militar
Forma primitiva de la organización política de la
sociedad en el período en que el régimen gentilicio se desmorona y se
forma el Estado. El término fue introducido por Morgan. Existió la
democracia militar en la antigua Grecia de la época homérica (siglos
XII-IX a. n. e.) y en la Roma del período denominado de la monarquía
(siglos VIII-VI a. n e.), existió en los pueblos escitas, celtas, entre
los antiguos germanos y normandos. La democracia militar se caracteriza
por una concentración cada vez mayor del poder en manos de los cabecillas
–jefes militares y sacerdotes– por una transformación gradual de aquel en
institución hereditaria. Las guerras se convierten en ocupación permanente
que tiene como objetivo el saqueo; se organiza la mesnada, que posee
varios privilegios. De este modo, los órganos del régimen gentilicio «se
convierten en órganos independientes de dominio y opresión dirigidos
contra el propio pueblo» (Marx y Engels, t. XXI, pág. 165).
Democracia popular
Es una de las formas de la dictadura del
proletariado; en ella se refleja «...la peculiaridad del desarrollo de
la revolución socialista en circunstancias en que el imperialismo se
debilita y la correlación de fuerzas se modifica en favor del socialismo.
En ella han encontrado asimismo su reflejo las particularidades históricas
y nacionales de diversos países» («Documentos del XXII Congreso del
P.C.U.S.», pág. 333). La democracia popular ha surgido en el curso de la
revolución democrática popular en varios países de Europa Oriental y de
Asia. Ésas revoluciones han resuelto las contradicciones existentes entre
los imperialistas extranjeros, la gran burguesía interior y los
terratenientes, por una parte, y una amplia coalición de las clases
restantes por otra parte; se han llevado a cabo bajo la dirección del
proletariado y de su vanguardia –el partido comunista. El éxito en el
desarrollo de las revoluciones democráticas y populares ha llevado a la
creación de la democracia popular en los países de Europa oriental y en
algunos de Asia. A medida que la revolución se hacía más profunda, invadía
cada vez en mayor escala a la economía capitalista (nacionalización) a la
vez que se reducía la influencia política de la burguesía. Para el avance
de las revoluciones democráticas y populares han sido de gran importancia
las reformas agrarias, con que se ha puesto fin a las supervivencias de
tipo feudal y se ha consolidado la alianza entre el proletariado y los
campesinos trabajadores. La realización de hondas transformaciones
democráticas ha hecho posible que tales revoluciones se convirtieran en
socialistas. En consecuencia, la democracia popular, que aparece en un
principio como dictadura democrática del pueblo, ha empezado a cumplir las
funciones de dictadura del proletariado. Este decurso general de la
revolución ha presentado sus particularidades concretas en los diversos
países. [111] La forma de democracia popular está condicionada por el
amplio sostén de clase de la revolución democrática popular no sólo la
apoyan el proletariado y los campesinos, sino, además, determinadas capas
de la burguesía), por el carácter pacífico con que dicha revolucion se
transforma en socialista, lo cual ha permitido utilizar algunas viejas
formas de representación (parlamento). Son rasgos característicos de la
democracia popular la existencia de un sistema de varios partidos (excepto
en algunos países de Europa); aparte de los partidos comunistas, hay otros
partidos democráticos que mantienen posiciones socialistas y reconocen el
papel dirigente de la clase obrera; la existencia de un tipo de frente
popular que une a los partidos políticos y a las organizaciones de masas.
Las otras particularidades del período en que se forma la democracia
popular estriban en la ausencia de limitaciones a los derechos políticos,
en la mayor duración del plazo para acabar con el viejo aparato estatal,
&c. La experiencia histórica ha demostrado que la democracia popular
constituye un instrumento poderoso para la edificación del socialismo.
Actualmente, «en los países de democracia popular predominan las
relaciones socialistas de producción, se han liquidado las posibilidades
sociales y económicas de restauración del capitalismo» (Documentos del
XXII Congreso del P.C.U.S.», pág. 333). |