Espontaneidad
Característica de los procesos provocados no por influjos
exteriores, sino por causas interiores; también, iniciativa personal,
facultad de actuar bajo el influjo de móviles interiores. Los primeros en
analizar la concepción filosófica de espontaneidad fueron los atomistas de
la Antigüedad clásica, al tratar de los problemas concernientes a la
necesidad y casualidad, a la posibilidad, a la realidad y a la
probabilidad, al libre albedrío. Epicuro, por ejemplo, examinando la
desviación espontánea del átomo, al caer, respecto a la línea recta
relacionaba esa desviación con los argumentos para fundamentar la
casualidad y el libre albedrío, con la renuncia al determinismo
mecanicista. El materialismo dialéctico concibe la espontaneidad como
propiedad específica de la materia como manifestación de su
automovimiento, en su desarrollo espontáneo, en su vida, está en
conocerlos como unidad de contrarios» (t. XXXVIII, pág. 358). Reconocer la
espontaneidad del movimiento y del desarrollo no excluye la necesidad de
tener en cuenta los influjos exteriores sobre el objeto en desarrollo, su
conexión recíproca con todos los objetos del mundo. La concepción
idealista de la espontaneidad como independiente del mundo objetivo, como
«libre albedrío» indeterminado del hombre, es inconsistente y no concuerda
con los datos de la ciencia (Voluntad).
Espontaneidad y conciencia
Categorías del materialismo histórico que caracterizan la
relación entre la ley histórica objetiva y la actividad del hombre
dirigida hacia un determinado fin. Por espontaneidad se entiende el
decurso del desarrollo social cuando el hombre no tiene conciencia de las
leyes objetivas de ese desarrollo, no se encuentran bajo su control,
cuando actúan a menudo, con la fuerza destructiva de los elementos de la
naturaleza y la actuación consciente de las personas no conduce al logro
de los fines propuestos, sino a resultados, incluso, totalmente
inesperados. Se habla de conciencia en la actividad histórica cuando las
personas actúan apoyándose en leyes del desarrollo social conocidas y lo
orientan de manera sistemática hacia la consecución de fines determinados.
Todas las formaciones sociales presocialistas se han desarrollado, en lo
fundamental, espontáneamente. El paso del poder a la clase obrera
encabezada por el Partido Comunista, el cambio de la propiedad privada
sobre los medios de producción por la propiedad social, abren en la
historia un nuevo período, el período de la creación histórica consciente.
Sin embargo, la diferencia entre la actividad histórica de las personas
bajo el socialismo y en las anteriores formaciones, no es absoluta.
También antes, el hombre, en una u otra medida, actuaba apoyándose en las
leyes objetivas de la historia, entrando poco a poco en conocimiento de
algunas manifestaciones de la necesidad histórica. Por otra parte, también
en el régimen socialista subsisten elementos de espontaneidad por no
haberse investigado aún ciertas cuestiones de la ciencia social, por no
saber aplicar plenamente las leyes objetivas, y también en virtud de
cierto retraso de la conciencia social respecto al ser social. En el
materialismo histórico, el problema concerniente a la espontaneidad y a la
conciencia se examina en íntima conexión con la táctica del movimiento
obrero y comunista. Es de importante trascendencia política como cuestión
que afecta a la dirección de las [152] masas por el partido y es objeto de
enconada lucha con el reformismo y el revisionismo.