
[429]
SECCION TERCERA
LA REPRODUCCION Y CIRCULACION
DEL CAPITAL SOCIAL GLOBAL [a]
CAPITULO XVIII [1]
INTRODUCCION
I. Objeto de la investigación
El proceso directo de
producción del capital es su proceso de trabajo y de valorización, el proceso
cuyo resultado es el producto mercantil y cuyo motivo determinante es la
producción de plusvalor.
El proceso de reproducción del capital abarca tanto
ese proceso directo de producción como las dos fases de proceso de circulación
propiamente dicho, esto es, el ciclo global que, como proceso periódico como
proceso que se repite, siempre de nuevo, en períodos determinados constituye la
rotación del capital.
Ya consideremos ahora el ciclo bajo la forma D .
. . D o bajo la forma P . . . P, el proceso directo de
producción P constituye siempre sólo un eslabón de ese ciclo. Bajo un
forma aparece como mediación del proceso de circulación bajo la otra forma, el
proceso de circulación aparece como mediación de aquél. Su constante
reiteración, la reaparició constante del capital como capital productivo, está
condicionada [430] nada en ambos casos por sus transformaciones en el
proceso de circulación. Por otra parte el proceso de producción constantemente
renovado es la condición de las transformaciones que el capital experimenta, una
y otra vez, en la esfera de la circulación, su representación alternativa como
capital dinerario y capital mercantil.
Cada capital singular, sin embargo, no
constituye más que una fracción autonomizada dotada de vida individual, por
decirlo así del capital social global, así como cada capitalista singular no es
más que un elemento individual de la clase capitalista. El movimiento del
capital social se compone de la totalidad de los movimientos descritos por sus
fracciones autonomizadas, de las rotaciones de los capitales individuales. Así
como la metamorfosis de la mercancía singular es un eslabón en la serie de
metamorfosis experimentada por el mundo de las mercancías la circulación de las
mercancías , la metamorfosis del capital individual, su rotación, es un eslabón
en el ciclo del capital social.
Este proceso global abarca tanto el consumo
productivo (el procesodirecto de producción) y las trasmutaciones formales
(desde el punto de vista material, intercambios) que lo median, como el consumo
individual con las trasmutaciones formales o intercambios que lo median. Abarca
por una parte la conversión de capital variable en fuerza de trabajo, y por ende
la incorporación de la fuerza de trabajo al proceso capitalista de producción.
Aquí el obrero se presenta como vendedor de su mercancía, de la fuerza de
trabajo, y el capitalista como comprador de la misma. Por otra parte, empero, la
venta de las mercancías implica la compra de éstas por la clase obrera, o sea su
consumo individual. Aquí la clase obrera hace su aparición como compradora, y
los capitalistas como vendedores de mercancías a los obreros.
La circulación
del capital mercantil implica la circulación del plusvalor, y por tanto también
las compras y ventas merced a las cuales los capitalistas median su consumo
individual, el consumo del plusvalor.
El ciclo de los capitales individuales
considerados en su convergencia en el capital social, o sea el ciclo considerado
en su totalidad, no sólo comprende, pues, la circulación del capital, sino
también la circulación general de las mercancías. En sus comienzos, esta última
sólo [431] puede constar de dos partes constitutivas: 1) el propio ciclo
del capital y 2) el ciclo de las mercancías que entran en el consumo individual,
o sea de las mercancías en que el obrero gasta su salario y el capitalista su
plusvalor (o parte del mismo). A no dudarlo, el ciclo del capital abarca también
la circulación del plusvalor, en la medida en que éste forma parte del capital
mercantil, y asimismo la transformación de capital variable en fuerza de
trabajo, e pago del salario. Pero el gasto de este plusvalor y salario el
mercancías no constituye un eslabón de la circulación de capital, aunque el
gasto del salario condicione, por lo menos, dicha circulación.
En el libro
primero se analizó el proceso capitalista de producción tanto en su calidad de
proceso aislado como en cuanto proceso de reproducción: la producción del
plusvalor y la producción del capital mismo. Dimos por supuestos los cambios de
formas y de sustancias que experimenta el capital en la esfera de la
circulación, sin detenernos mayormente en su examen. Se supuso, pues, que el
capitalista, por una parte, vendía el producto a su valor y, por otra,
encontraba dentro de la esfera de la circulación los medios materiales de
producción para reiniciar el proceso o continuarlo ininterrumpidamente. El único
acto, dentro de la esfera de la circulación, en el que nos detuvimos allí, fue
la compra y venta de la furza de trabajo como condición fundamental de la
producción capitalista.
En la primera sección de este libro segundo
consideramos las diversas formas que adopta el capital en su ciclo, y las
diversas formas de este ciclo mismo. Al tiempo de trabajo, examinado en el libro
primero, se agrega ahora el tiempo de circulación.
En la segunda sección se
consideró el ciclo como ciclo periódico, esto es, como rotación. Se mostró, por
un lado, cómo las diversas partes constitutivas del capital (la fija y la
circulante) efectúan en diversos lapsos y de maneras diferentes el ciclo de las
formas; investigamos, por otra parte, las circunstancias que condicionan la
diversa extensión del período laboral y del de circulación. Se mostró la
influencia que ejercen el período cíclico y la proporción diversa de sus
componentes sobre el volumen del proceso mismo de producción, así como sobre la
tasa anual del plusvalor. En efecto, si bien en la primera sección se
[432] consideraron principalmente las formas sucesivas que el capital
adopta y abandona en su ciclo, de manera constante, en la segunda sección
estudiamos cómo dentro de esta fluencia y sucesión de formas un capital de
magnitud dada se divide simultáneamente, aunque en volumen cambiante, entre las
diversas formas de capital productivo, capital dinerario y capital mercantil, de
tal manera que no sólo alternan entre sí, sino que diversas partes del valor
global de capital se encuentran constantemente en esos estados, yuxtapuestas, y
actúan en ellos. El capital dinerario, particularmente, se representa con una
peculiaridad que no se había manifestado en el libro primero. Se encontraron
determinadas leyes con arreglo a las cuales, para mantener constantemente en
funciones un capital productivo de un volumen dado, es necesario adelantar y
reponer constantemente, bajo la forma de capital dinerario, las distintas
grandes partes constitutivas de un capital dado, según las condiciones de la
rotación.
No obstante, así en la sección primera como en la segunda se trata
siempre, únicamnte, de un capital individual, del movimiento descrito por una
parte autonomizada del capital social.
Los ciclos de los capitales
individuales, empero, se entrelazan, se presuponen y se condicionan unos a
otros, y constituyen precisamente en este entrelazamiento el movimiento del
capital social global. Así como en el caso de la circulación simple la
metamorfosis global de una mercancía aparecía como eslabón de la serie de
metamorfosis del mundo de las mercancías, ahora la metamorfosis del capital
individual se presenta como eslabón de la serie de metamorfosis del capital
social. Pero si bien la circulación mercantil simple no implicaba
necesariamente, en modo alguno, la circulación del capital ya que aquélla puede
efectuarse sobre la base de una producción no capitalista , el ciclo del capital
social global implica también, como ya hemos observado, la circulación mercantil
que no forma parte del ciclo del capital individual, esto es, la circulación de
mercancías que no constituyen capital.
Hemos de examinar ahora el proceso de
circulación de los capitales individuales (proceso que, en su totalidad, es una
forma del proceso de reproducción) como partes constitutivas del capital social
global, esto es, examinar el proceso de circulación de dicho
capital.
[433]
II. El papel del capital dinerario
{Aunque lo que
sigue debería formar parte del final de esta sección, lo someteremos a
investigación de inmediato: a saber, el capital dinerario considerado como parte
constitutiva del capital social global.}
Cuando examinamos la rotación del
capital individual, el capital dinerario se presentó en dos aspectos:
Primero: constituye la forma bajo la cual todo capital individual hace su
aparición en escena o inaugura su proceso como capital. Aparece, por
consiguiente, como primus motor [primer motor] [2]bis que da el impulso inicial a todo el
proceso.
Segundo: conforme a la diversa extensión del período de rotación y a
la proporción diversa entre sus partes constitutivas período de trabajo y
período de circulación , el componente del valor adelantado de capital al que
constantemente se debe adelantar y reponer bajo la forma dineraria, varía en
proporción al capital productivo que pone en movimiento, es decir, en proporción
a la escala continua de la producción. Sea cual fuere esta proporción, empero,
en todas las circunstancias la parte del valor de capital en proceso que puede
funcionar constantemente como capital productivo se ve limitada por la parte del
valor adelantado de capital que constantemente tiene que existir, bajo la forma
dineraria, al lado del capital productivo. Se trata aquí, solamente, de la
rotación normal, de una media abstracta. Se prescinde, en esto, del capital
dinerario adicional destinado a compensar las interrupciones de la
circulación.
Acerca del primer punto. La producción mercantil supone
la circulación mercantil, y ésta supone la presentación de la mercancía como
dinero, la circulación dineraria; el desdoblamiento de la mercancía en mercancía
y dinero es una ley de la presentación del producto como mercancía. Del mismo
modo, la producción mercantil capitalista considerada tanto desde el punto de
vista social como desde el individual supone el capital en forma dineraria o el
capital dinerario como primus motor para todo negocio que se inicia y
como motor continuo. El capital circulante, en especial, supone la reaparición
constante, en espacios de tiempo relativamente breves, del capital dinerario
como motor. Es necesario adquirir constantemente [434] con dinero, una y
otra vez, todo el valor del capital adelantado, esto es, todas las partes
constitutivas del capital, consistentes en mercancías: fuerza de trabajo, medios
de trabajo y materiales de producción. Lo que aquí es válido para el capital
individual, lo es para el capital social, que sólo funciona bajo la fora de
muchos capitales individuales. Pero como ya se indicó en el libro I, de esto en
modo alguno se infiere que el campo de funcionamiento del capital, la escala de
la producción incluso sobre la base capitalista dependan en lo tocante a sus
límites absolutos del volumen del capital dinerario en funciones.
Al capital
se han incorporado elementos productivos cuya expansión dentro de ciertos
límites no depende de la magnitud del capital dinerario adelantado. A pago igual
de la fuerza de trabajo, ésta se puede explotar en cuanto a la extensión o la
intensidad con mayor vigor. Si con esa explotación acrecentada aumenta el
capital dinerario (es decir, se eleva el salario), ello no ocurrirá
proporcionalmente, o sea pro tanto.
La tierra, el mar, los minerales,
bosques, etc., el material natural explotado productivamente que no constituye
elemento de valor alguno del capital , se explota con mayor tensión del mismo
número de fuerzas de trabajo en intensidad o extensión sin que aumente el
adelanto de capital dinerario. Los elementos reales del capital productivo
aumentan, de esta suerte, sin necesidad de un suplemento de capital dinerario.
En la medida en que dicho suplemento haga falta para la adquisición de
materiales auxiliares adicionales, el capital dinerario en el que se adelanta el
valor de capital no aumentará en proporción a la mayor eficacia del capital
productivo, esto es, no aumentará pro tanto.
Mediante la prolongación
de su tiempo de uso cotidiano o la intensificación de su empleo, es posible usar
y consumir más eficazmente los mismos medios de trabajo, y por ende el mismo
capital fijo, sin que sea necesario un desembolso dinerario adicional en capital
fijo. Tiene lugar, entonces, únicamente una rotación más rápida del capital
fijo, pero también se suministrarán con mayor rapidez los elementos de su
reproducción.
Prescindiendo de los materiales naturales, las fuerzas
naturales que nada cuestan pueden ser incorporadas al proceso de producción, en
calidad de agentes, con [435] mayor o menor eficacia. El grado de su
eficacia depende de procedimientos y adelantos científicos que al capitalista no
le cuestan nada.
Lo mismo es válido con respecto a la combinación social de
la ferza de trabajo en el proceso de producción y a la destreza acumulada por
los obreros individuales. Carey[b] especula que el terrateniente nunca recibe lo suficiente, ya
que no se le paga todo el capital o todo el trabajo que desde tiempos
inmemoriales se ha agregado al suelo para darle su capacidad productiva actual.
(De la capacidad productiva que se le ha quitado, naturalmente, no se habla una
palabra.) Según esto, al obrero individual habría que pagarle en función del
trabajo que le costó a todo el género humano hacer de un salvaje un mecánico
moderno. Habría que decir, a la inversa: si se calcula todo el trabajo agregado
al suelo, trabajo que terratenientes y capitalistas no pagaron pero que
convirtieron en dinero, todo el capital incorporado al suelo ha sido pagado un
sinfín de veces, con intereses usurarios; por ende, hace ya mucho que la
sociedad ha comprado de nuevo, pagándola con creces, la propiedad de la
tierra.
El aumento de las fuerzas productivas del trabajo, en la medida en
que no presupone ningún desembolso suplementario de valores de capital, en
primera instancia no hace más que acrecentar la masa del producto, por cierto,
no el valor de éste, salvo cuando permite reproducir más capital constante con
el mismo trabajo, o sea conservar su valor. Pero al mismo tiempo forma nueva
materia[c] de capital, esto es, la base de una acumulación acrecentada
del capital.
En la medida en que la organización del trabajo social mismo, y
por consiguiente el aumento de la fuerza productiva social del trabajo, exigen
que se produzca en gran escala y por tanto que los capitalistas individuales
adelanten capital dinerario en grandes masas, esto ocurre, en parte, como ya se
mostró én el libro I,[d] a través de la centralización de los capitales en pocas manos,
sin que haga falta que crezca en términos absolutos el volumen de los
[436] valores de capital actuantes y tampoco, por ende, el volumen del
capital dinerario en el que se adelantan. La magnitud de los capitales
individuales puede aumentar, por obra de la centralización[e] en pocas manos, sin que aumente su suma social. Se trata, tan
sólo, de una distribución modificada de los capitales individuales.
En la
sección precedente, por último, se ha mostrado cómo la reducción del período de
rotación permite poner en movimiento o bien con menos capital dinerario el mismo
capital productivo o bien con el mismo capital dinerario más capital
productivo.
No obstante, es evidente que todo esto nada tiene que ver con el
verdadero problema del capital dinerario. Muestra, solamente, que el capital
adelantado una suma de valor dada que en su forma libre, en su forma de valor,
se compone de cierta suma de dinero luego de su transformación en capital
productivo incluye potencias productivas cuyos límites no están dados por los
límites de valor de ese capital, sino que dentro de cierto campo de acción
pueden surtir efecto, en extensión o intensidad, de manera diferente. Una vez
dados los precios de los elementos de producción de los medios de producción y
de la fuerza de trabajo está determinada la magnitud del capital dinerario
requerida para comprar determinada cantidad de esos elementos de producción,
existentes como mercancías. O bien está determinada la magnitud de valor del
capital que hay que adelantar. Pero el volumen en que ese capital opera como
creador de valor y formador de productos es elástico y variable.
Acerca
del segundo punto. Se comprende de suyo que la parte del trabajo social y de
los medios de producción sociales que es necesario gastar, año tras año, para
producir o comprar el oro[f] destinado a reponer las monedas desgastadas, constituye pro
tanto una quita al volumen de la producción social. Pero en lo tocante al
valor dinerario[g] que funciona en parte como medio de curso, en parte como
[437] tesoro, dicho valor existe, ha sido adquirido de una buena vez
junto a la fuerza de trabajo, a los medios de producción producidos y a las
fuentes naturales de la riqueza. No se lo puede considerar como límite de los
mismos. Mediante su transformación en elementos de producción mediante el
intercambio con otros pueblos, se podría ampliar la escala de la producción.
Esto supone, no obstante que el dinero[h] desempeña, como siempre, su papel como dinero
mundial.
Conforme a la magnitud del período de rotación se requiere una masa
mayor o menor de capital dinerario para poner en movimiento el capital
productivo. Hemos visto, asimismo, que la división del período de rotación en
tiempo de trabajo y tiempo de circulación condiciona un aumento del capital
latente o en suspenso bajo forma dineraria.
En la medida en que el período de
rotación se determina por la duración del período laboral, lo determina bajo
condiciones en lo demás iguales la naturaleza material del proceso de
producción, esto es, no el carácter social específico del mencionado proceso.
Sobre el fundamento de la producción capitalista, sin embargo, operaciones
relativamente prolongadas, de gran duración exigen mayores adelantos de capital
dinerario durante un período más extenso. La producción en tales esferas, pues,
depende de los límites dentro de los cuales el capitalista individual disponga
de capital dinerario. El sistema del crédito, asi como las asociaciones conexas
con el mismo por ejemplo las sociedades por acciones , abate esas barreras. Las
perturbaciones en el mercado dinerario, por consiguiente, paralizan esos
negocios, lo cual, a su vez provoca perturbaciones en dicho mercado.
Sobre la
base de una producción socializada habrá que determinar la escala en que podrán
ejecutarse las operaciones que durante un período relativamente extenso sustraen
fuerza de trabajo y medios de producción, pero no surten durante dicho lapso,
como producto, un efecto útil y ejecutarlas sin perjudicar los ramos de la
producción que de manera continua, o varias veces por año, no sólo sustraen
fuerza de trabajo y medios de producción, sino que proporcionan también medios
de subsistencia y medios [438] de producción. En la producción
socializada, al igual que lo que ocurre en la capitalista, los obreros que
trabajen en ramos de la actividad donde los períodos laborales son más cortos,
sólo durante períodos relativamente breves retirarán productos sin proporcionar,
a su vez, otros productos, mientras que los ramos de actividades con períodos de
trabajo prolongados sustraerán productos de manera continua, y durante lapsos
más largos, antes de devolver nada. Esta circunstancia, como vemos, dimana de
las condiciones materiales del proceso laboral respectivo, no de su forma
social. El capital dinerario deja de existir en la producción socializada. La
sociedad distribuye fuerza de trabajo y medios de producción entre los diversos
ramos de actividades. Los productores pueden, por ejemplo, recibir asignados de
papel, y a cambio de ellos retirar de las resevas sociales de consumo una
cantidad correspondiente a su tiempo de trabajo. Estos asignados no son dinero.
No circulan.
Se advierte que en la medida en que la necesidad de capital
dinerario surge de la duración del período laboral, esto se hallá condicionado
por dos circunstancias. Primera, que el dinero es, en definitiva, la
forma bajo la cual todo capital individual (prescindiendo del crédito) ha de
hacer su aparición para transformarse en capital productivo, circunstancia que
resulta de la esencia de la producción capitalista, y en general de la esencia
de la producción mercantil. Segunda: la magnitud del adelanto necesario
en dinero[i] dimana de la circunstancia de que durante un lapso
relativamente prolongado se sustraen constantemente fuerza de trabajo y medios
de producción a la sociedad sin que, durante ese período, se le devuelva un
producto reconvertible en dinero. La primera circunstancia, la de que el capital
que se adelanta tiene que serlo bajo la forma dineraria, no es abolida por la
forma misma de ese dinero: dinero metálico, dinero crediticio, signo de valor,
etc. La segunda circunstancia no se ve afectada en modo alguno por la identidad
del medio dinerario o de la forma mediante los cuales se sustrae a la producción
trabajo, medios de subsistencia y medios de producción sin volcar en la
circulación, a su vez, un equivalente.
[a]
a El título es de Engels; en el manuscrito (II, p. 130) figura este otro:
"Las condiciones reales de los procesos de circulación y de reproducción". (Cfr.
R 727/1.)
[1] 34 {F. E. Del manuscrito II.}
[2] [64 bis] Primus motor (primer motor).-- Para
Aristóteles, como "todo ser movido se mueve necesariamente por alguna cosa
[...], es necesario que exista un primer motor que no sea movido por otra cosa
distinta" ("Física", libro VIII, cap. v; véase Aristóteles, "Obras", Madrid,
1964, pp. 683-684). Ese primer motor, inmóvil, es según el filósofo griego la
causa del movimiento del universo.-- 433.
[b] b En el manuscrito, "EI inepto Carey" en vez de "Carey" R
860/2).
[c] c En la 1ª edición esta palabra aparecia subrayada.
[d] d Véase, en la presente edición, t. I, vol. 3, pp.
774-782.
[e] e En el manuscrito, "concentración" en vez de "centralización"
(R 861/1).
[f] f En el original de Engels para la imprenta y, según Rubel
(862/1), en el manuscrito de Marx (II, p. 131) se lee aquí "Gold" ("oro"), y no,
como en la 1ª y 2ª ediciones, "Geld" ("dinero").
[g] g Rubel lee aquí, en el manuscrito, "a la existencia [stock] de
oro" en vez de "al valor dinerario".
[h] h Según Rubel, en vez de "dinero" se debe leer "oro".
[i] i En el manuscrito se lee a continuación: "y la duración del
adelanto"...
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