
[1059]
CAPITULO XLIX
PARA EL ANALISIS DEL PROCESO
DE PRODUCCION
En la investigación que sigue se puede
prescindir de la distinción entre precio de producción y valor, pues esa
distinción cesa absolutamente cuando, como aquí sucede, se considera el valor
del producto global anual del trabajo, o sea el valor del producto del capital
social global.
Ganancia (ganancia empresarial más interés) y renta son nada
más que formas peculiares que asumen partes especiales del plusvalor de las
mercancías. La magnitud del plusvalor es el límite que se opone a la suma de
magnitudes de las partes en que se puede descomponer. Por ende, ganancia media
más renta son iguales al plusvalor. Es posible que una parte del plustrabajo
contenido en las mercancías, y por ende del plusvalor, no entre directamente en
la nivelación para llegar a la ganancia media, de manera que una parte del valor
de las mercancías no se exprese en absoluto en su precio. Sólo que, primero, eso
se compensa porque o bien crece la tasa de ganancia si la mercancía vendida por
debajo de su valor forma un elemento del capital constante, o bien ganancia y
renta se presentan en un producto mayor si la mercancía vendida por debajo de su
valor entra como artículo de consumo individual en la parte del valor consumida
como rédito. Pero, segundo, eso se anula en el movimiento medio. En cualquier
caso, aun cuando una parte del plusvalor no expresada en el precio de la
mercancía se pierda para la formación del precio, la suma de ganancia media más
renta, en su forma [1060] normal, nunca puede ser mayor, aunque sí menor
que el plusvalor global. Su forma normal presupone un salario correspondiente al
valor de la fuerza de trabajo. Incluso la renta monopólica, en la medida en que
no es deducción del salario, en cuyo caso no constituye categoría particular
alguna, siempre debe constituir indirectamente una parte del plusvalor; si no es
una parte del excedente de precio sobre los costos de producción de la mercancía
misma de la cual constituye un componente (como en el caso de la renta
diferencial), o una parte excedentaria del plusvalr de la mercancía misma de la
cual forma un componente, por encima de la parte de su propio plusvalor medida
por la ganancia media (como en la renta absoluta), sí lo es del plusvalor de
otras mercancías, esto es, de las mercancías que se intercambian por esa
mercancía que tiene un precio monopólico. La suma de ganancia media más renta de
la tierra nunca puede ser mayor que la magnitud de la cual son partes y que ya
está dada antes de esa división. Por ende, resulta indiferente para nuestro
análisis el que el plusvalor total de las mercancías, vale decir todo el
plustrabajo contenido en las mercancías, se realice o no en su precio. El
plustrabajo no se realiza totalmente, aunque más no sea porque con el constante
cambio de magnitud del trabajo socialmente necesario para la producción de una
mercancía dada, que se origina en el constante cambio de la fuerza productiva
del trabajo, una parte de las mercancías ha de ser producida siempre bajo
condiciones anormales, y por ende vendida por debajo de su precio individual. En
cualquier caso, ganancia más renta son iguales a todo el plusvalor (plustrabajo)
realizado, y para la consideración de que aquí se trata el plusvalor realizado
puede ser equiparado con todo plusvalor, pues ganancia y renta son plusvalor
realizado, o sea, en suma, el plusvalor que entra en los precios de las
mercancías; esto es, en la práctica, todo plusvalor que sea parte constitutiva
de ese precio.
Por otro lado, el salario, que constituye la tercera forma
peculiar del rédito, es siempre igual al componente variable del capital, vale
decir al componente que no se desembolsa en medios de trabajo, sino en la
adquisición de la fuerza viva de trabajo, en el pago a los obreros. (El trabajo
que se paga en el gasto de rédito es pagado a su vez con salario, ganancia o
renta y, por ende, no forma [1061] ninguna parte de valor de las
mercancías con que es pagado. No se le tiene en cuenta, pues, en el análisis del
valor de las mercancías y de los componentes en que éste se descompone). Es la
objetivación de la parte de la jornada laboral global del obrero en que se
reproduce el valor del capital variable y, por ende, el precio del trabajo; la
parte del valor de las mercancías en que el obrero reproduce el valor de su
propia fuerza de trabajo o el precio de su trabajo. La jornada laboral global
del obrero se subdivide en dos. Una parte en que ejecuta la cantidad de trabajo
necesaria para reproducir el valor de sus propios medios de subsistencia, la
parte paga de su trabajo global, la parte de su trabajo necesaria para su propia
conservación y reproducción. Toda la parte restante de la jornada laboral, toda
la cantidad excedentaria de trabajo que ejecuta por encima del trabajo realizado
en el valor de su salario, es plustrabajo, trabajo impago que se representa en
el plusvalor de su producción mercantil global (y, por ende, en una cantidad
excedentaria de mercancía), plusvalor que por su lado se descompone en
diferentes partes ya nombradas: ganancia (ganancia del empresario más interés) y
renta.
Por consiguiente, la parte global de valor de las mercancías en que se
realiza el trabajo global de los obreros agregado durante un día o un año, el
valor global del producto anual que ese trabajo crea, se subdivide en el valor
del salario, la ganancia y la renta, pues ese trabajo global se disgrega en
trabajo necesario, por obra del cual el obrero crea la parte de valor del
producto con que a su vez se le paga, o sea el salario, y en plustrabajo impago,
por obra del cual crea la parte de valor del producto que se representa en el
plusvalor y que luego se desglosa en ganancia y en renta. Fuera de este trabajo,
el obrero no ejecuta ningún trabajo, y fuera del valor global del producto, que
asume las formas de salario, ganancia y renta, no crea ningún valor. El valor
del producto anual en que e representa su trabajo nuevo agregado durante el año
es igual al salario o al valor del capital variable más el plusvalor, que vuelve
a dividirse en las formas de ganancia y renta.
La parte global de valor del
producto anual que el obrero crea en el curso del año, por ende, se expresa en
la suma de valor anual de los tres réditos: el valor de [1062] salario,
ganancia y renta. Por eso resulta evidente que el valor de la parte constante de
capital no está reproducido en el valor del producto anualmente creado, pues el
salario sólo es igual al valor de la parte variable de capital adelantada en la
producción, y renta y ganancia sólo son iguales al plusvalor, al excedente de
valor producido sobre el valor global del capital adelantado, valor global que
es igual al valor del capital constante más el del capital variable.
Para la
dificultad que hay que resolver aquí, resulta completamente indiferente que una
parte del plusvalor trasmutado en la forma de ganancia y renta no se consuma
como rédito, sino que sirva para la acumulación. La parte de él que se ahorra
como fondo de acumulación sirve para la formación de capital nuevo, adicional,
pero no para la reposición del viejo, ni de la parte constitutiva del capital
viejo desembolsada en fuerza de trabajo ni de la desembolsada en medios de
trabajo. O sea que aquí, para simplificar, se puede aceptar que los réditos
entraron totalmente en el consumo individual. La dificultad presenta dos
aspectos. Por un lado: el valor del producto anual en que se consumen esos
réditos salario, ganancia, renta contiene en sí una parte de valor igual a la
porción de valor de la parte constante de capital absorbida en dicho producto.
Contiene esa parte de valor, además de la parte de valor que se resuelve en
salario y de la parte de valor que se resuelve en ganancia y renta. Su valor,
por ende, es = salario + ganancia + renta + C, que representa su parte
constante de valor. Ahora bien, ¿cómo el valor producido anualmente, que sólo es
= salario + ganancia + renta, ha de comprar unproducto cuyo valor es = (salario
+ ganancia + renta) + C? ¿Cómo el valor producido anualmente puede
comprar un producto cuyo valor es superior al suyo?
Por otro lado: si
prescindimos de la parte del capital constante que no entró en el producto y que
por ende, aunque con valor disminuido, continúa existiendo tanto antes como
después de la producción anual de las mercancías, esto es, si abstraemos por un
instante el capital fijo empleado, pero no consumido, la parte constante del
capital adelantado en forma de materias primas y materiales auxiliares está
totalmente absorbida en el nuevo producto, mientras que una parte de los medios
de trabajo [1063] se consumió totalmente y otra sólo en parte, y así en
la producción sólo se consumió una parte de su valor. Toda esta parte del
capital constante consumida en la producción debe ser repuesta in natura
[en especie]. Presuponiendo inalteradas todas las demás circunstancias, y sobre
todo la fuerza productiva del trabajo, esa parte cuesta la misma cantidad de
trabajo que antes para su reposición, vale decir debe ser repuesta por un
equivalente de valor. Donde ello no ocurre, la reproducción ni siquiera puede
efectuarse en la antigua escala. Pero ¿quién ha de ejecutar estos trabajos y
quien los ejecuta?
En el caso de la primera dificultad ¿quién ha de pasar, y
con qué, la parte constante de valor contenida en el producto? , se supone que
el valor del capital constante consumido en la producción reaparece como parte
de valor del producto. Esto no contradice el supuesto de la segunda dificultad,
pues ya en el libro I, capítulo V (Proceso de trabajo y proceso de
valorización) [a], se demostró cómo aunque la mera adición de trabajo nuevo no
reproduce el valor antiguo, sino que sólo crea una adición al mismo, sólo crea
valor adicional, hace al mismo tiempo, no obstante, que el antiguo valor
permanezca conservado en el producto, cómo esto sucede con el trabajo no en la
medida en que es creador de valor, o sea trabajo en general, sino en su función
de determinado trabajo productivo. No era necesario, entonces, ningún trabajo
adicional para conservar el valor de la parte constante dentro del producto
donde se gasta el rédito, es decir todo el valor creado durante el año. Pero sí
es necesario nuevo trabajo adicional para reponer el capital constante consumido
en su valor y valor de uso durante el año transcurrido, reposición sin la cual
resulta absolutamente imposible la reproducción.
Todo trabajo nuevo agregado
queda representado en el valor nuevo creado durante el año, que a su vez se
resuelve totalmente en los tres réditos: salario, ganancia y renta. Por un lado,
pues, no resta ningún trabajo social excedentario para la reposición del capital
constante consumido, al que en parte hay que restaurar in natura y con
arreglo a su valor, y en parte meramente según su valor [1064] (por el
mero desgaste del capital fijo). Por otro lado, el valor anualmente creado por
el trabajo, que se descompone en las formas de salario, ganancia y renta y ha de
gastarse en ellas, no parece suficiente para pagar o comprar la parte constante
de capital que, fuera del propio valor de aquéllas, debe estar encerrado en el
producto anual.
Como vemos, el problema aquí planteado ya quedó resuelto
cuando consideramos la reproducción del capital social global, libro II,
sección III. Acá retornamos a él porque, por lo pronto, allí el plusvalor
aún no estaba desarrollado en sus formas de rédito ganancia (ganancia del
empresario más interés) y renta , y por ende tampoco podía ser tratado en esas
formas, pero luego asimismo, porque precisamente con la forma de salario,
ganancia y renta se asocia un increíble errr de análisis que, desde Adam Smith,
recorre toda la economía política.
Dividíamos allí todo capital en dos
grandes clases: la clase I, que produce medios de producción, y la clase
II, que produce medios de consumo individual. La circunstancia de que
ciertos productos puedan servir tanto para el disfrute personal como de medios
de producción (un caballo, granos, etc.), no anula en modo alguno la justeza
absoluta de esa división. De hecho, no es ninguna hipótesis, sino sólo expresión
de un hecho. Tómese el producto anual de un país. Una parte del producto, sea
cual fuere su capacidad para servir de medio de producción, ingresa en el
consumo individual. Es el producto en que se gastan salario, ganancia y renta.
Este producto es el producto de determinada división del capital social. Es
posible que este mismo capital también cree productos pertenecientes a la clase
I. En la medida en que lo haga, la parte de ese capital consumida en el
producto de la clase II, en un producto que realmente recae en el consumo
individual, no será la que suministra los productos que recaen en la clase
I y se consumen productivamente. Todo este producto II, que entra
en el consumo individual y en el cual, por ende, se gasta el rédito, es la
existencia del capital consumido en él más el excedente producido. Es, por ende,
producto de un capital invertido en la mera producción de medios de consumo. Y
del mismo modo, el sector I del producto anual, el sector que sirve de
medio de reproducción, materia prima e instrumentos de trabajo, [1065]
por más capacidad que tenga naturaliter [por naturaleza] ese producto de
servir de medio de consumo, es producto de un capital invertido en la mera
producción de medios de producción. La parte mayor, con mucho, de los productos
que forman el capital constante, existe materialmente, asimismo, en una forma
bajo la cual no puede entrar en el consumo individual. En la medida en que lo
pudiera, tal como, por ejemplo un campesino podría comerse el grano reservado
como simiente o sacrificar sus animales de tiro, la barrera económica funciona
para él exactamente lo mismo que si esa parte existiese bajo una forma no
consumible.
Como se dijo ya, en ambas clases abstraemos la parte fija del
capital constante, que continúa existiendo in natura y en cuanto a su
valor, independientemente del producto anual de ambas clases.
En la clase
II, en cuyos productos se gastan salario, ganancia y renta o, para
abreviar, se consumen los réditos, el producto mismo, según su valor, consta de
tres componentes. Un componente es igual al valor de la parte constante de
capital consmida en la producción; un segundo componente es igual al valor de la
parte variable adelantada en la producción, desembolsada en el salario;
finalmente, un tercer componente es igual al plusvalor producido, o sea =
ganancia + renta. El primer componente del producto de la clase II, el
valor de la parte constante de capital, no puede ser consumido ni por los
capitalistas, ni por los obreros de la clase II, ni por los
terratenientes. No forma parte alguna de los réditos de ellos, debe ser repuesto
in natura, y para que eso pueda suceder es necesario venderlo. En cambio
los otros dos componentes de ese producto son iguales al valor de los réditos
generados en esa clase, = salario + ganancia + renta.
En la clase I,
el producto, en lo que concierne a la forma, consta de los mismos componentes.
Pero la parte que aquí forma rédito salario + ganancia + renta o, para abreviar,
la parte variable del capital + el plusvalor no se consume aquí en la forma
natural de los productos de esa clase I, sino en los productos de la
clase II. El valor de los réditos de la clase I, por consiguiente,
debe ser consumido en la parte del producto de la clase II que forma el
capital constante a reponer de II. Del producto [1066] de la clase
II, la parte que debe reponer el capital constante de dicha clase es
consumida en su forma natural por los obreros, los capitalistas y los
terratenientes de la clase I. Ellos desembolsan sus réditos en ese
producto II. Por otro lado, el producto de I, en la medida en que
representa un rédito de la clase I, es consumido en su forma natural, y
productivamente por la clase II, cuyo capital constante repone in
natura. Finalmente, la parte constante, consumida, de capital de la clase
I es repuesta con los propios productos de esta clase, que precisamente
constan de medios de trabajo, materias primas y auxiliares, etc., en parte
mediante el intercambio recíproco entre los capitalistas I, y en parte
debido a que una porción de esos capitalistas puede volver a emplear drectamente
su propio producto como medio de producción.
Tomemos el anterior esquema
(libro II, capítulo XX, II [b]) de reproducción simple:
I) 4.000c + 1.000v +
1.000pv = 6.000
= 9.000
II) 2.000c + 500v + 500pv = 3.000
Conforme a esto, en II los productores y terratenientes consumen
500v + 500pv, = 1.000 como rédito; quedan 2.000c, para reponer. Esto es
consumido por los obreros, capitalistas y beneficiarios de renta de I,
cuya entrada = 1.000v, + 1.000pv = 2.000. El producto consumido de II se
consume como rédito de I, y la parte de rédito de I representada
en el producto inconsumible es consumida como capital constante de II.
Queda por rendir cuentas, pues, de 4.000c en I. Esto se repone con el
propio producto de I = 6.000, o más bien = 6.000 - 2.000, pues esos 2.000
ya están convertidos en capital constante para II. Es conveniente
observar que los guarismos, por cierto, han sido arbitrariamente elegidos, o sea
que incluso la relación entre el valor del rédito de I y el valor del
capital constante de II parece arbitraria. Sin embargo, es evidente que
en la medida en que el proceso de reproducción se efectúa de manera normal y
bajo circunstancias en lo demás iguales, esto es, prescindiendo de la
acumulación, la suma de valor de salario, ganancia y renta en la clase I
debe ser igual al valor de la parte constante de capital de la clase II.
Caso contrario, la clase II no puede reponer su capital [1067]
constante ni la clase I convertir su rédito de la forma inconsumible en
la consumible.
El valor del producto mercantil anual, exactamente como el
valor del producto mercantil de una inversión particular de capital e igual que
el valor de cada mercancía por separado, se resuelve en dos componentes de
valor: uno, A, que repone el valor del capital constante adelantado, y
otro, B, que se presenta en la forma de rédito como salario, ganancia y
renta. El último componente de valor, B, forma una antítesis con el
primero, A, por cuanto éste,bajo circunstancias en lo demás iguales, 1)
jamás asume la forma del rédito, y 2) refluye siempre en la forma de capital, y
precisamente de capital constante. Sin embargo, el otro componente B
también está a su vez contrapuesto en sí mismo. Ganancia y renta tienen de común
con el salario el que los tres constituyen formas de rédito. A pesar de ello se
distinguen esencialmente porque en la ganancia y la renta se representa
plusvalor, o sea trabajo impago, y en el salario trabajo pago. La parte de valor
del producto que representa salario gastado, o sea que repone el salario y que,
según nuestros supuestos, allí donde la reproducción se lleva a cabo en la misma
escala y bajo las mismas condiciones, se vuelve a convertir en salario, refluye
por lo pronto como capital variable, como un componente del capital que se debe
adelantar de nuevo a la reproducción. Este componente funciona de manera doble.
Primeramente existe en la forma de capital y se intercambia en cuanto tal por la
fuerza de trabajo. En manos del obrero se transforma en el rédito que éste
extrae de la venta de su fuerza de trabajo, se convierte como rédito en medios
de subsistencia y se consume. Este doble proceso se pone de manifiesto en virtud
de la mediación de la circulación dineraria. El capital variable se adelanta en
dinero, se desembolsa en el pago de salarios. Es ésta su primera función como
capital. Se trueca por fuerza de trabajo y se transforma en la exteriorización
de esa fuerza de trabajo, en trabajo. Este es el proceso para el capitalista.
Pero, segundo: con ese dinero los obreros compran una parte de su producto
mercantil, que está medido por ese dinero y que ellos consumen como rédito. Si
hacemos caso omiso de la circulación dineraria, una parte del producto del
obrero está en manos del capitalista en la forma de capital disponible. Él
adelanta [1068] esa parte como capital, dándosela al obrero a cambio de
nueva fuerza de trabajo, mientras que el obrero la consume como rédito,
directamente o mediante intercambio por otras mercancías. La parte de valor del
producto, pues, que en la reproducción está destinada a transformarse en
salario, en rédito para los obreros, refluye primero a manos del capitalista en
la forma de capital, y con más precisión de capital variable. Que refluya en esa
forma es una condición esencial para que se vuelvan a reproducir invariablemente
el trabajo como trabajo asalariado, los medios de producción como capital y el
proceso mismo de producción como capitalista.
Si no queremos extraviarnos en
inútiles dificultades, hemos de distinguir rendimiento bruto y rendimiento neto
de ingreso bruto e ingreso neto.
El rendimiento bruto o producto bruto es
todo el producto reproducido. Con exclusión de la parte empleada, pero no
consumida, del capital fijo, el valor del rendimiento bruto o del producto bruto
es igual al valor del capital adelantado y consumido en la producción, del
capital constante y el variable, más el plusvalor que se resuelve en ganancia y
renta. O si no consideramos el producto del capital individual, sino del capital
social global, el rendimiento bruto es igual a los elementos materiales que
forman el capital constante y el variable más los elementos materiales del
plusproducto, en el que se representan la ganancia y la renta.
El ingreso
bruto es la parte de valor, y la porción del producto bruto medida por esa
parte, que restan luego de deducir de la producción global la parte de valor, y
la porción del producto por ella medida, que repone el capital constante
adelantado y consumido en la producción. El ingreso bruto, por ende, es igual al
salario (o a la parte del producto destinada a reconvertirse en el ingreso del
obrero) + la ganancia + la renta. El ingreso neto es en cambio el plusvalor y,
por consiguiente, el plusproducto que resta tras la deducción del salario; por
tanto, en rigor representa l plusvalor realizado por el capital y que hay que
compartir con los terratenientes, y el plusproducto medido por ese
plusvalor.
Ahora bien, se vio que el valor de cada mercancía por separado y
el valor de todo el producto mercantil de cada capital individual se descompone
en dos partes: una [1069] que se limita a reponer capital constante, y
otra que, aunque una fracción de ella refluye como capital variable. O sea
incluso en la forma de capital, tiene sin embargo por destino
transformarse totalmente en ingreso bruto y asumir la forma del salario, de la
ganancia y la renta, cuya suma constituye el ingreso bruto. Vimos además que el
caso es el mismo con relación al valor del producto global anual de una
sociedad. Entre el producto del capitalista individual y el de la sociedad sólo
existe una diferencia en cuanto a esto: considerado desde el punto de vista del
capitalista individual, el ingreso neto se distingue del ingreso bruto en que
éste incluye el salario y aquí lo excluye. Considerando el ingreso de toda la
sociedad, el ingreso nacional consta de salario más ganancia más renta, o sea
del ingreso bruto. Pero esto también es una abstracción, por cuanto toda la
sociedad, fundada en la producción capitalista, se coloca en el punto de vista
capitalista y por ende sólo considera ingreso neto el ingreso que se resuelve en
ganancia y renta.
En cambio la fantasía del señor Say, por ejemplo, según la
cual el rendimiento total, el producto bruto global de una nación se resuelve en
rendimiento neto o no se distingue de él, o sea que esa distinción deja de
existir desde el punto de vista nacional, sólo es la expresión necesaria y
victima del dogma absurdo que desde Adam Smith atraviesa toda la economía
política y según el cual el valor de las mercancías se descompone totalmente y
en última instancia en ingreso, en salario, ganancia y renta [1].
[1070] En el caso de cada capitalista por separado,
inteligir que una parte de su producto debe reconvertirse en capital (incluso si
prescindimos de la ampliación de la reproducción, o de la acumulación), y por
cierto que no sólo en capital variable que está destinado, a su vez, a
retransformarse en ingreso para los obreros, o sea en una forma de rédito , sino
además en capital constante, que nunca se puede transformar en ingreso, es,
naturalmente, una intelección de extraordinaria baratura. La más simple
percepción del proceso de producción lo muestra a ojos vistas. La dificultad
sólo comienza no bien se considera el proceso de producción en su conjunto. El
valor de toda la parte de producto que se consume como rédito en la forma de
salario, ganancia y renta (en lo cual es totalmente indiferente que ese consumo
sea individual o productivo), de hecho y en el análisis se resuelve totalmente
en la suma de valor formada por salario más ganancia más renta o sea en el valor
global de los tres réditos , pese a que el valor de esa parte del producto,
exactamente como el que no ingresa en el rédito, contiene una parte de valor =
C, igual al valor del capital constante contenido en esas porciones;
prima facie [a primera vista], pues, es imposible que el valor del rédito
pueda limitar esa parte: por un lado el hecho prácticamente innegable, por el
otro lado la contradicción teórica igualmente innegable. De la más fácil de las
maneras, se elude esta dificultad cuando se afirma que el valor de las
mercancías sólo en apariencia contiene, desde el punto de vista del capitalista
individual, una parte ulterior de valor que difiera de la parte existente en
forma de rédito. La frase hecha según la cual para unos se manifiesta como
rédito lo que para otros forma capital, ahorra toda reflexión ulterior. Cómo,
entonces, se puede reponer el antiguo capital si el valor de todo el producto es
consumible en la forma de réditos, y cómo el valor del producto de cada capital
individual puede ser igual a la suma de valor de os tres réditos más C, el
capital constante, mientras que la suma total de valor de los productos de todos
los capitales es igual a la suma de valor de los tres réditos más 0, todo esto,
pues, aparece desde luego como un enigma insoluble; un enigma que es necesario
explicar diciendo que el análisis es absolutamente incapaz de descubrir los
elementos simples del precio y que debe contentarse más bien, con el círculo
vicioso y la progresión hasta [1071] el infinito. De manera que lo que se
manifiesta como capital constante se puede resolver en salario, ganancia y
renta, pero los valores mercantiles en los que se representan el salario, la
ganancia y la renta vuelven a estar determinados a su vez por el salario, la
ganancia y la renta, y así sucesivamente, hasta el infinito [2] [3].
El dogma absolutamente falso según el cual el valor de las
mercancías, en última instancia, puede resolverse en salario + ganancia + renta,
también se expresa diciendo que, en última instancia, el consumidor debe pagar
el valor global del producto global, o también que la circulación dineraria
entre productores y consumidores debe ser en última instancia igual a la
circulación dineraria entre los productores mismos (Tooke) [4]: tesis todas que son tan falsas como el axioma en que
descansan.
Las dificultades que conducen a este análisis falso y prima
facie absurdo son, en resumen, las siguientes:
1) Que no se
comprende la relación fundamental entre capital constante y variable, y, por
consiguiente, tampoco la naturaleza del plusvalor ni, por ende, la base íntegra
del modo capitalista de producción. El valor de cada producto parcial del
capital, de cada mercancía individual, incluye una parte de valor = capital
constante, una parte de valor = capital variable (transformado en salario para
los obreros) y una parte de valor = plusvalor (escindido más tarde en ganancia y
en renta). ¿Cómo es posible [1072] entonces que el obrero con su salario,
el capitalista con su ganancia, el terrateniente con su renta hayan de comprar
mercancías cada una de las cuales no sólo contiene uno de esos componentes sino
los tres, y cómo es posible que la suma de valor de salario, ganancia y renta, o
sea de las tres fuentes de ingresos juntas, haya de comprar las mercancías que
entran en el consumo global de quienes perciben esos ingresos, mercancías que,
fuera de esos tres componentes de valor, contienen además un componente de valor
excedentario, a saber, capital constante? ¿Cómo han de comprar con un valor de
tres un valor de cuatro? [5] [6].
[1073] Efectuamos ese análisis en el libro
II, sección tercera.
2) Que no se ha comprendido la manera en
que el trabajo, al agregar valor nuevo, conserva el antiguo valor en forma
nueva, sin tener que producir de nuevo ese valor.
3) Que no se
comprende la conexión del proceso de reproducción tal cual se presenta,
considerado no desde el punto de vista del capital individual, sino desde el del
capital global; la dificultad de cómo el producto donde se realizan el salario y
el plusvalor, o sea el valor total que creó durante el año el trabajo nuevo
agregado, puede reponer su parte constante de valor y aun resolverse
simultáneamente en valor limitado meramente por los réditos de cómo, además, el
capital constante consumido en la producción puede ser repuesto materialmente y
según el valor por uno nuevo, aunque la suma global del trabajo nuevo agregado
sólo se realice en el salario y el plusvalor y se presente exhaustivamente en la
suma del valor de ambos. Aquí es precisamente donde radica la dificultad
principal en el análisis de la reproducción y de la relación entre sus
diferentes componentes, tanto según su carácter material como en lo que respecta
a sus relaciones de valor.
4) Pero se suma una nueva dificultad, que
se acrecienta no bien los diferentes componentes del plusvalor aparecen en la
forma de réditos recíprocamente autónomos: la dificultad de que las
determinaciones fijas de rédito y capital se intercambian y varían de ubicación,
de manera que desde el punto de vista del capitalista individual sólo parecen
ser determinaciones relativas y desvanecerse en el conjunto del proceso de
producción global. Por ejemplo el rédito de los obreros y capitalistas de la
clase I, productora de capital constante, repone en valor y materia el
capital constante de la clase de los capitalistas II, que produce medios
de consumo. De ahí que se pueda pasar a escape sobre la dificultad, con la idea
de que lo que para unos es rédito es capital para los otros, y que, por ende,
estas determinaciones nada tienenque ver con las particularidades reales de los
componentes de valor de la mercancía. Además, mercancías que están destinadas en
última instancia a formar los elementos [1074] materiales del gasto
rediticio, o sea medios de consumo, pasan durante el año por diferentes fases:
por ejemplo, hilado de lana, paño. En una fase forman una parte del capital
constante, en la otra se consumen individualmente, esto es, ingresan totalmente
en el rédito. Por lo tanto, es posible figurarse con Adam Smith que el capital
constante no es más que un elemento aparente del valor mercantil, que se
desvanece en la conexión global. De esta suerte, por lo demás, se opera un
intercambio de capital variable por rédito. El obrero compra con su salario la
parte de las mercancías que forma su rédito. Con ello al mismo tiempo le repone
al capitalista la forma dineraria del capital variable. Finalmente, una parte de
los productos que constituyen capital constante se repone in natura o por
intercambio de los productores del capital constante mismo, proceso en el cual
los consumidores nada tienen que ver. Al pasar por alto esta circunstancia,
surge la apariencia de que el rédito de los consumidores repone el producto
total, o sea incluso la parte constante de valor.
5) Prescindiendo de
la confusión que engendra la transformación de los valores en precios de
producción, surge otra por obra de la trasmutación del plusvalor en diferentes
formas particulares de rédito, recíprocamente autónomas y referidas a los
diferentes elementos de la producción: la ganancia y la renta. Se olvida que los
valores de las mercancías son la base y que la descomposición de ese valor
mercantil en componentes particulares y el ulterior desarrollo de estos
componentes de valor hasta convertirse en formas de rédito, su transformación en
relaciones de los diferentes poseedores de las diversas fuerzas operantes de la
producción con esos componentes singulares de valor y su distribución entre
estos poseedores con arreglo a determinadas categorías y títulos, no modifica
absolutamente en nada la determinación del valor ni su ley misma. Tampoco se ve
modificada la ley del valor por la circunstancia de que la nivelación de la
ganancia, esto es, la distribución del plusvalor global entre los diferentes
capitales, y lo obstáculos que en parte (en la renta absoluta) pone la propiedad
de la tierra en el camino de esa nivelación, determinen, divergentemente de sus
valores individuales, los precios medios reguladores de las mercancías. Esto
sólo afecta, por su parte, el recargo del plusvalor sobre los diferentes precios
de las mercancías, pero no [1075] anula el plusvalor mismo ni el valor
global de las mercancías como fuente de esos diferentes componentes de
precio.
Es éste el quidproquo que consideraremos en el capítulo siguiente, y
que necesariamente se vincula a la apariencia de que el valor surge de sus
propios componentes. Es decir que, primeramente, los diferentes componentes de
valor de la mercancía conservan en los réditos formas autónomas y que, como
tales réditos, se los refiere no al valor de la mercancía como su fuente, sino a
los elementos materiales particulares de producción como sus fuentes. Están
realmente referidos a ellos, pero no como componentes de valor, sino como
réditos, como componentes de valor que recaen en esas categorías determinadas de
los agentes de la producción: el obrero, el capitalista y el terrateniente.
Ahora bien, es posible imaginarse, sin embargo, que esos componentes de valor,
en vez de originarse en la descomposición del valor mercantil, lo forman, por el
contrario, mediante su conjunción, de donde surge entonces el hermoso círculo
vicioso según el cual el valor de las mercancías se origina en la suma de valor
de salario, ganancia y renta y, por su parte, el valor del salario, la ganancia
y la renta se vuelve a determinar por el valor de las mercancías, etc. [7] [8].
Considerando el estado normal de la reproducción, sólo una
parte del trabajo nuevo agregado se emplea en la [1076] producción y, por
ende, en la reposición de capital constante, a saber: precisamente la parte que
repone el capital constante consumido en la producción de medios de consumo, de
elementos materiales del rédito. Ello se compensa porque esa parte constante de
la clase II no cuesta ningún trabajo adicional. Ahora bien, el capital
constante, que (considerando el proceso global de reproducción, o sea donde está
comprendida aquella compensación entre las clases I y II) no es
ningún producto del trabajo nuevo agregado aunque sin él no se podría producir
este producto ese capital constante, considerado materialmente, está expuesto
durante el proceso de reproducción a accidentes y peligros que pueden diezmarlo.
(Pero además, considerado incluso en lo que respecta al valor, puede
desvalorizarse a causa de una alteración en la fuerza productiva del trabajo;
sin embargo, esto sólo se refiere a los capitalistas individuales.) Conforme a
ello, una parte de la ganancia o sea del plusvalor y por ende, también, del
plusproducto, en el cual (considerado según su valor) sólo se representa trabajo
nuevo agregado sirve de fondo de emergencia. Respecto a este punto, que este
fondo sea administrado o no por compañías de seguros como negocio aparte no
modifica en nada la naturaleza de la cosa. Es ésta la única parte del rédito que
ni se consume en cuanto tal ni tampoco sirve necesariamente como fondo de
acumulación. Que en los hechos sirva como tal o sólo cubra el déficit de la
reproducción, es algo que depende de la casualidad. Es ésta [1077]
también la única parte del plusvalor y del plusproducto, o sea del plustrabajo,
que fuera de la parte que sirve para la acumulación, o sea para ampliar el
proceso de reproducción, también debería continuar existiendo después de la
abolición del modo capitalista de producción. Esto presupone, como es natural,
que la parte regularmente consumida por el productor directo no quede
restringida a su actual medida mínima. Fuera del plustrabajo para quienes, por
causa de la edad, todavía no pueden o ya no pueden participar de la producción,
caducaría todo trabajo para sustentar a aquellos que no trabajan. Si se piensa
en los inicios de la sociedad, aún no existen medios de producción producidos, o
sea ningún capital constante cuyo valor entre en el producto y que en la
reproducción en la misma escala deba ser repuesto in natura a partir del
producto, en una medida determinada por su valor. Pero aquí la naturaleza
proporciona de manera directa los medios de subsistencia, que no precisan ser
producidos. Por ende proporciona también al salvaje, que sólo tiene que
satisfacer pocas necesidades, el tiempo no para que utilice en la nueva
producción los medios de producción aún inexistentes, sino para que junto al
trabajo que insume la apropiación de los medios de subsistencia existentes por
naturaleza transforme otros productos naturales en medios de producción: arcos,
cuchillos de piedra, botes, etc. Este proceso, en el caso del salvaje,
corresponde por entero, si lo consideramos meramente en su aspecto material, a
la reconversión de plustrabajo en nuevo capital. En el proceso de acumulación
sigue verificándose continuamente la transformación de tal producto de trabajo
excedentario en capital, y la circunstancia de que todo nuevo capital se origine
en la ganancia, la renta u otras formas del rédito, vale decir en el
plustrabajo, conduce a la falsa idea de que todo el valor de las mercancías se
origina en un rédito. Al ser analizada más de cerca, esta reconversión de la
ganancia en capital muestra más bien, a la inversa, que el trabajo adicional que
invariablemente se presenta en forma de rédito no sirve para conservar o, en su
caso, reproducir el antiguo valor de capital, sino, en la medida en que no se
consume como rédito, para crear nuevo capital excedentario.
Toda la
dificultad deriva de que todo trabajo nuevo agregado, en lamedida en que el
valor por él creado no se [1078] resuelve en salario, se manifiesta como
ganancia concebida aquí como forma del plusvalor en general , esto es, como un
valor que nada le costó al capitalista, como un valor, por ende, que con
seguridad no tiene que reponer a aquél ningún adelanto, ningún capital. Por
tanto, este valor existe en la forma de la riqueza disponible, adicional o, para
abreviar, y desde el punto de vista del capitalista individual, en la forma de
su rédito. Pero este valor recién creado puede ser consumido tanto productiva
cuanto individualmente, tanto en calidad de capital cuanto en calidad de rédito.
En parte ya debe ser consumido productivamente con arreglo a su forma natural.
Resulta claro, pues, que el trabajo adicionado anualmente crea capital al igual
que rédito, lo cual se muestra también en el proceso de acumulación. Pero la
parte de la fuerza de trabajo empleada en la nueva creación de capital (o sea,
por analogía, la parte de la jornada laboral que el salvaje emplea no para
apropiarse de sus alimentos, sino para hacer el instrumento con que se apropia
de aquéllos) se torna invisible porque el producto total del plustrabajo se
presenta por lo pronto en la forma de ganancia, determinación que de hecho nada
tiene que ver con ese plusproducto mismo sino que sólo se refiere a la relación
privada del capitalista con el plusvalor embolsado por él. De hecho, el
plusvalor que crea el obrero se descompone en rédito y capital, vale decir en
medios de consumo y en medios adicionales de producción. Pero el antiguo capital
constante recibido del año anterior (prescindiendo de la parte que se echa a
perder, o sea que se aniquila pro tanto, esto es, el capital constante en
la medida en que no deba ser reproducido, y tales perturbaciones del proceso de
reproducción caen dentro del seguro), en lo que atañe a su valor, no es
reproducido por el trabajo nuevo agregado.
Vemos además que una parte del
trabajo nuevo agregado es absorbida constantemente en la reproducción y
reposición de captal constante consumido, aunque este trabajo nuevo adicionado
sólo se resuelva en réditos: salario, ganancia y renta. Pero a este respecto se
pasa por alto: 1) que una parte de valor del producto de ese trabajo no
es ningún producto de ese trabajo nuevo agregado, sino capital constante
preexistente y consumido; que la parte de los productos donde se representa esa
parte de valor tampoco se transforma, por ende, en rédito, sino [1079]
que repone in natura los medios de producción de ese capital constante,
2) que la parte de valor donde se representa realmente ese trabajo nuevo
adicionado no se consume in natura como rédito, sino que repone el
capital constante en otra esfera, a la cual se transfirió a éste bajo una forma
natural en la que puede ser consumido como rédito, rédito que, sin embargo, no
es producto exclusivo de trabajo nuevo agregado.
En la medida en que la
reproducción se opera en una escala inalterada, se debe reponer in natura
cada elemento consumido del capital constante si no según la cantidad y la
forma, sí según la capacidad de actuar con un nuevo ejemplar de tipo
correspondiente. Si la fuerza productiva del trabajo sigue siendo la misma, esa
reposición en especie incluye la reposición del mismo valor que tenía el capital
constante en su antigua forma. Pero si se intensifica la fuerza productiva del
trabajo de manera que los mismos elementos materiales se puedan reproducir con
menos trabajo, una parte más exigua de valor del producto puede reponer
completamente in natura la parte constante. En tal caso, el excedente
puede servir para la formación de nuevo capital adicional, o una parte mayor del
producto puede asumir la forma de medios de consumo, o se puede disminuir el
plustrabajo. En cambio, si decrece la fuerza productiva del trabajo, una parte
mayor del producto debe entrar en la reposición del antiguo capital, y el
plusproducto decrece. La reconversión de ganancia, o en general de cualquier
forma del plusvalor en capital pone de manifiesto si prescindimos de la forma
económica históricamente determinada y sólo la consideramos como simple
formación de nuevos medios de producción que todavía persiste el estado en que
el trabajador, además del trabajo para adquirir medios de subsistencia directos,
emple trabajo para producir medios de producción. Transformación de ganancia en
capital quiere decir nada más que empleo de una parte del trabajo excedentario
para la formación de nuevos medios suplementarios de producción. Que esto suceda
en la forma de la conversión de ganancia en capital sólo quiere decir que no es
el obrero, sino el capitalista, quien dispone del trabajo excedentario. Que este
trabajo excedentario deba transitar primeramente por un estadio donde aparece
como rédito (mientras que en el caso del [1080] salvaje, por ejemplo,
aparece como trabajo excedentario directamente orientado a la producción de
medios de producción) sólo quiere decir que este trabajo, o su producto, es
apropiado por quien no trabaja. Pero lo que de hecho se transforma en capital no
es la ganancia en cuanto tal. Transformación de plusvalor en capital sólo quiere
decir que el plusvalor y el plusproducto no son consumidos individualmente como
rédito por el capitalista. Pero lo que realmente se transforma así es valor,
trabajo objetivado o, en su caso, el producto en que este valor se representa
directamente, o por el cual se intercambia después de transformarse en dinero.
Aunque la ganancia se reconvierta en capital, esta determinada forma del
plusvalor, la ganancia, no constituye la fuente del nuevo capital. En esa
operación, el plusvalor sólo se trasmuta de una forma en otra. Pero no es esta
trasmutación formal la que lo torna en capital. Son la mercancía y su valor, que
ahora funcionan como capital. Sin embargo, que no esté pago el valor de la
mercancía y sólo de este modo se convierte en plusvalor resulta absolutamente
indiferente para la objetivación del trabajo, para el valor mismo.
El
equívoco se expresa en diferentes formas. Se sostiene, por ejemplo, que las
mercancías de que se compone el capital constante contienen asimismo elementos
de salario, ganancia y renta. O, si no, que lo que para unos representa rédito,
representa capital para los otros, y que éstas son, por ende, relaciones
meramente subjetivas. Así, el ilado del hilandero contiene una parte de valor
que para él representa ganancia. De manera que si el tejedor compra el hilado,
realiza la ganancia del hilandero, pero para el mismo ese hilado sólo es una
parte de su capital constante.
Además de lo ya desarrollado anteriormente
sobre la relación entre rédito y capital, es preciso indicar aquí que aquello
que, considerado según el valor, entra constitutivamente con el hilado en el
capital del tejedor es el valor del hilado. La manera en que las partes de este
valor se resolvieron en capital y rédito o, con otras palabras, en trabajo pago
e impago para el hilandero mismo, resulta completamente indiferente para la
determinación de valor de la mercancía misma (prescindiendo de las
modificaciones ocasionadas por la ganancia media). Aquí siempre acecha, en el
trasfondo, la idea de que la ganancia, y el [1081] plusvalor en general,
es un excedente sobre el valor de la mercancía que sólo se obtiene mediante un
recargo, la estafa recíproca o la ganancia sobre la enajenación. Al pagarse el
precio de producción o incluso el valor de la mercancía, también se pagan
naturalmente los componentes de valor de la mercancía, que para su vendedor se
presentan en forma de rédito. No se habla aquí, como es natural, de precios
monopólicos.
En segundo lugar, es totalmente correcto que los componentes de
las mercancías que integran el capital constante son reducibles, como todo otro
valor mercantil, a partes de valor que para los productores y los propietarios
de los medios de producción se resolvían en salario, ganancia y renta. Esta es
sólo la forma capitalista de expresar el hecho de que todo valor mercantil no es
más que la medida del trabajo socialmente necesario contenido en una mercancía.
Pero ya se mostró en el primer libro que esto en modo alguno impide que el
producto mercantil de cada capital se descomponga en partes separadas, una de
las cuales representa exclusivamente la parte constante de capital, otra la
parte variable de capital y una tercera nada más que el plusvalor.
Storch
también expresa la opinión de muchos cuando dice: "Los productos vendibles que
constituyen el rédito nacional deben ser considerados en la economía política de
dos diferentes maneras: con relación a los individuos, como valoes, y con
relación a la nación, como bienes, pues el rédito de una nación no se aprecia
como el de un individuo, según su valor, sino según su utilidad o según las
necesidades que puede satisfacer." ("Considérations sur la nature du revenu
national", p. 19.)
En primer término, es una falsa abstracción considerar
que una nación cuyo modo de producción descansa en el valor, y que además está
organizada de manera capitalista, es un cuerpo colectivo que trabaja meramente
para satisfacer las necesidades nacionales.
Segundo: después de la abolición
del modo capitalista de producción, pero no de la producción social, sigue
predominando la determinación del valor en el sentido que la regulación del
tiempo de trabajo y la distribución del trabajo social entre los diferentes
grupos de producción, y por último la contabilidad relativa a ello, se tornan
más esenciales que nunca.
[a]
a Véase, en la presente edición, t. I, vol. 1, pp. 215 y ss.
[b] b Véase, en la presente edición, t. II, vol. 5, p. 486.
[1] 51 Ricardo formula la siguiente y muy buena observación sobre
el irreflexivo Say: "El señor Say habla como sigue del producto neto y del
producto bruto: «El valor total producido es el producto bruto; este valor, tras
deducir de él el costo de producción, es el producto neto»». ["Traité d'économie
politique"] t. II, p. 491). No puede haber, por ende, producto neto, porque
según el señor Say el costo de producción consiste en renta, salarios y
ganancias. En la página 508 dice: «El valor de un producto, el valor de un
servicio productivo, el valor del costo de producción son, pues, en su
totalidad, valores similares cuando se deja que las cosas sigan su curso
natural». Si se saca todo de un todo, no queda nada." (Ricardo, "Principles",
capítulo XXXII. p. 512, nota.) Por lo demás, como se verá más tarde, tampoco
Ricardo refuta en parte alguna el falso análisis de Smith acerca del precio de
las mercancías, su resolución en la suma de valor de los rédito. No se aflige
por él y en sus análisis lo acepta como correcto en la medida en que "abstrae"
la parte constante de valor de las mercancías. Incluso recae de vez en cuando en
el mismo modo de ver las cosas.
[2] 52 "En toda sociedad el precio de cada mercancía se resuelve,
en definitiva, en una u otra de estas tres partes, o en las tres en su conjunto"
(a saber: salario, ganancia, renta) "... Podrá pensarse, quizás, que resulta
necesaria una cuarta parte para reponer el capital del agricultor o para
compensar el desgaste de sus animales de labor y de sus demás aperos de
labranza. Pero debe tenerse en cuenta que el precio de cualquier apero, por
ejemplo el de un caballo de tiro, se compone a su vez de las misma tres partes:
la renta del campo en que lo crían, el trabajo de atenderlo y criarlo y la
ganancia del arrendatario que adelanta la renta de su campo y el salario de su
trabajo. Por tanto, aunque el precio del grano pague tanto el precio del caballo
como su mantención, el precio íntegro se resuelve como siempre, inmediatamente o
en última instancia, en las mismas tres parte: renta, trabajo" (debería decir
salario) "y ganancia". (Adam Smith) {250}. Más adelante mostramos que el
mismo Smith siente lo contradictorio e insuficiente de ese subterfugio pues no
es otra cosa que un subterfugio cuando nos envía de la Ceca a la Meca, aunque en
ninguna parte muestre la real inversión de capital donde el precio del producto
se resuelve puramente y ultimately [en última instancia] en esas tres
partes, sin más progressus [progresión].
[3] Adam Smith, "An Inquiry into the Nature and the Causes of the
Wealth of Nations", Aberdeen-Londres, 1848, p. 42. Este pasaje de Smith aparecía
ya en el tomo II de "El capital" (pp. 456-457 en nuestra edición), pero
mientras que allí Marx (o Engels) lo había traducido al alemán, modificándolo
ligeramente (y nuestra traslación castellana se basa en ese lugar, naturalmente,
en dicha versión), aquí dejó el texto de Smith en inglés; ello explica las
disimilitudes de redacción entre nuestras dos traslaciones al español. En ES 8,
219, se inserta en este lugar una nota errónea: "Marx había citado este pasaje
(con una referencia inexacta) en el libro II, p. 376 de la edición alemana
[...]. La traducción que da aquí del mismo difiere bastante sensiblemente de la
primera, en cuanto a la forma. Este ejemplo muestra cómo trabajaba Marx. Cada
vez que le hacía falta una cita para su razonamiento, volvía a traducir el texto
original. De ahí las diferencias de traducción." Lo que muestra este ejemplo,
más bien, es cómo trabajaron los anotadores de Éditions Sociales: dado que en
las ediciones populares alemanas que utilizaron la cita de Smith aparece las dos
veces en alemán, supusieron que en ambos casos estaban ante traducciones o
adaptaciones de Marx. Pero ello no es así: lo que encontraron aquí, en el tomo
III, es simplemente una versión alemana moderna de el pasaje de Smith,
hecha por los editores del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú. Por otra parte,
si bien es cierto que en sus obras éditas Marx solía verter de manera
diferente un mismo pasaje, lo más frecuente es que en sus borradores y es el
caso de los "Grundrisse" de los tomos II, III y lV de "El capital" dejara las
citas en el idioma original o las parafraseara en ese mismo idioma o en esa
mezcla de alemán e inglés (o alemán y francés, según los casos) tan
característica de su modo de escribir y de pensar. 1071.
[4] Thomas Tooke. "An Inquiry into the Currency Principle", 2a.
ed., Londres, 1844, p. 36. 1071.
[5] 53 Proudhon manifiesta su incapacidad de comprender esto con la
obtusa fórmula: l'ouvrier ne peut pas racheter son propre produit [el
obrero no puede volver a comprar su propio producto] porque en el mismo está
contenido el interés agregado al prix-de-revient [precio de costo]
{252}. ¿Pero cómo le enmienda la plana el señor Eugène Forcade? "Si la
objeción de Proudhon fuera justa, no sólo afectaría la ganancia del capital,
[sino que]... aniquilaría la posibilidad misma de la industria. Si al trabajador
se le obliga a pagar a 100 la cosa por la cual no ha recibido más que 80, si el
salario sólo puede volver a comprar, en un producto, el valor que él ha puesto
en el mismo, daría lo mismo decir que el trabajador no puede volver a comprar
nada, que el salario nada puede pagar. En efecto, en el precio de costo hay
siempre algo más que el salario del obrero, y en el precio de venta algo más que
la ganancia del empresario: por ejemplo, el precio de la materia prima, que a
menudo se paga al extranjero... Proudhon ha olvidado el crecimiento incesante
del capital nacional; ha olvidado que este crecimiento se verifica para todos
los trabajadores, tanto para los empresarios como para la mano de obra." ("Revue
des deux Mondes", 1848, t. XXIV, pp. 998, 999.) He aquí el optimismo de la
ofuscación burguesa, en la forma sapiente que mejor le sienta. En primer
término, el señor Forcade cree que el obrero no podría vivir si, amén del valor
producido por él, no recibiera un valor aun superior, cuando por el contrario el
modo capitalista de producción sería imposible si el obrero recibiera realmente
el valor que produce. En segundo lugar, generaliza correctamente la dificultad
que Proudhon sólo enunció desde un punto de vista limitado. El precio de la
mercancía no sólo contiene un excedente sobre el salario sino también sobre la
ganancia, a saber: la parte constante de valor. De modo que según el
razonamiento de Proudhon, tampoco el capitalista podría volver a comprar la
mercancía con su ganancia. ¿Y cómo resuelve Forcde el enigma? Con una frase
huera y burda: el crecimiento del capital. Por consiguiente, el crecimiento
constante del capital también habría de verificarse, entre otras cosas, en el
hecho de que el análisis del precio de las mercancías, que al economista le
resulta imposible en el caso de un capital de 100, se tornaría superfluo para
uno de 10.000. ¿Qué se diría de un químico que a la pregunta de por qué el
producto del suelo contiene más carbono que el suelo, repondiese: proviene del
crecimiento constante de la producción del suelo?. La indulgente buena voluntad
de descubrir en el mundo burgués el mejor de todos los mundos posibles remplaza,
en la economía vulgar, todas las exigencias del amor a la verdad y del impulso a
la investigación científica.
[6] Esta fórmula figura en diversos escritos de Proudhon ("Qu'est
ce que la propriété", París, 1841. pp. 201-202. "Gratuité du crédit", París,
1860. p. 105): Marx, a su vez, la analizó en diferentes lugares: cfr., entre
otros, los "Grudrisse", pp. 326-327 y 728, aquí. p. 359 de este mismo tomo, y el
manuscrito denominado "Capítulo VI" del libro I de "El capital". Es en
este último manuscrito donde aparece, a propósito de ese mismo pasaje prudoniano
y de su crítica por Forcade, la siguiente evaluación de la polémica entre
Proudhon y los economistas vulgares: "En realidad, lo bueno en los
procedimientos de Proudhon es que al poner de manifiesto abiertamente, con
sofística arrogancia, la maraña de los fenómenos económicos, en oposición a los
economistas vulgares (que procuran encubrirla pero son incapaces de
comprenderla), la indigencia teórica de estos últimos se presenta a la luz del
día. [...] La economía vulgar [...] no es capaz de resolver las contradicciones
de la producción capitalista ni siquiera en la forma confusa, superficial y
sofística en que Proudhon las concibe y se las arroja por la cabeza." (Karl
Marx, "El Capital - libro I - Capítulo VI - Inédito", 6a. ed. en español,
México. 1978. p. 136). 1072.
[7] 54 "El capital circulante empleado en materiales, materias
primas y productos terminado se compone a su vez de mercancías cuyo precio
necesario está formado por los mismos elementos, de modo que al considerar la
totalidad de las mercancías en un país, sería una duplicación ubicar esta
porción del capital circulante entre los elementos del precio necesario."
(Storch, "Cours d'Économie Politique", II, p. 140.) Por esos elementos del
capital circulante Storch entiende (el fijo sólo es capital circulante cuya
forma se ha modificado) la parte constante de valor. "Es verdad que el salario
del obrero, al igual que esa parte de la ganancia empresarial que consiste en
salarios, si se los considera como una porción de los medios de subsistencia, se
componen igualmente de mercancías compradas al precio corriente, y que asimismo
comprenden salarios, rentas de los capitales, rentas de la tierra y ganancias
empresariales... Esta observación sólo sirve para probar que es imposible
resolver el precio necesario en sus elementos más simples." (Ibídem, nota.) En
sus "Considérations sur la nature du revenu national" (París, 1824), Storch,
polemizando contra Say, ve ciertamente el absurdo a que conduce el falso
análisis acerca del valor de las mercancías, que él resuelve en meros réditos, y
expresa correctamente desde el punto de vista no del capitalista individual,
sino de una nación la falta de lógica de esos resultados, pero a su vez no da un
paso adelante en el análisis del precio necesario, del cual explica en su
"Cours" que es imposible resolverlo en sus elementos reales sin resolverlo en
una falsa progresión hacia el infinito. "Resulta claro que el valor del producto
anual se distribuye parte en capitales y parte en beneficios, y que cada una de
estas porciones de valor del producto anual comprará regularmente los productos
que requiere la nación tanto para mantener su capital como para renovar su fondo
de consumo" (pp. 134, 135)...."¿Acaso puede" (una familia de campesinos que
trabaja por su propia cuenta) "habitr sus graneros o sus establos, comer sus
simientes y forrajes, vestirse con sus animales de labor, divertirse con sus
aperos de labranza? Según la tesis del señor Say habría que contestar
afirmativamente todas estas preguntas." (135, 136.)... "Si se admite que el
rédito de una nación equivale a su producto bruto, esto es, que no hay capital
que deducir de él, hay que admitir también que aquélla puede gastar
improductivamente el valor íntegro de su producto anual sin infligir el menor
perjuicio a su rédito futuro" {253} (p. 147). "Los productos que
conforman el capital de una nación no son consumibles" (p. 150).
[8] Esta última cita de Storch figura también al final del capítulo
XIX del tomo II de "El capital" (vol 5. p. 477 en la presente edición). Nuestra
versión se basaba allí en la traducción o adaptación alemana de Marx (o Engels):
aquí, seguimos el original frances reproducido por Marx. 1075.
volver